Cómo preparar tu cuerpo para el deporte
  • 17 enero, 2022

Cómo preparar tu cuerpo para el deporte

Empezar el año con energía y ganas de llevar a cabo los buenos propósitos que apuntaste para este 2022, es muy alentador cuando sabes que, como mínimo, alguno de ellos se va a hacer realidad. Tan importante es ponerse objetivos realistas como saber llevarlos a cabo con paciencia y estrategia para coger velocidad.

Uno de los objetivos más comunes en la mayor parte de la población es comenzar a cuidarse y a volver o empezar a hacer deporte. Si compartes este objetivo y te quieres poner en marcha para conseguirlo, tienes que saber que nuestro cuerpo necesita prepararse antes, durante y después de hacer deporte.

Antes de hacer deporte

Si practicas ejercicio de manera regular, pero has tenido que hacer parón por una temporada, esto que te explicaremos te sonará. Y es que, aunque suene de lógica, es muy importante seguir estos puntos:

Tener una alimentación sana, variada y equilibrada. Además de mantener una hidratación correcta de tu organismo. De poco sirve estar cuidando tu cuerpo por fuera, si por dentro no le das los nutrientes, no solo necesarios, si no aconsejables.

Escoger el tipo de deporte que más se adapte a ti y a tus condiciones. Está bien proyectar la práctica de deportes que siempre te han llamado la atención, pero ¿es aconsejable para tu cuerpo? Articulaciones, condición física, problemas estructurales. Siempre hay un deporte o ejercicio perfecto para ti, solo tienes que buscarlo con la ayuda de un profesional, en caso de tener dudas.

Tener un material adecuado para el tipo de deporte que vayas a practicar. Tan importante es hacer deporte como practicarlo con el material adecuado. No es lo mismo la escalada que el running o el senderismo en alta montaña… ¿Verdad que no los practicarías con las mismas zapatillas? Busca un material que, además de cómodo, proteja a tu cuerpo correctamente de posibles lesiones.

Comer antes de hacer ejercicio correctamente y seguir una rutina. Nuestro cuerpo, al hacer ejercicio, necesita gasolina, y como si de un coche se tratase, no cualquier tipo de gasolina nos sirve. No hagas deporte con el estómago lleno, tampoco es aconsejable en ayunas. Come 30 minutos antes algunos alimentos como fruta y frutos secos. Te darán energía y te saciarán el hambre.

Controlar las expectativas versus la realidad. Pasar de 0 a 100 siempre es contraproducente. Si tu meta es muy concreta puedes marcarte una estrategia que vaya in crescendo para ir habituando tu cuerpo a la actividad. Ten paciencia, tu cuerpo, además de pedirte cada vez más, te sorprenderá con su capacidad de cumplir retos.

Calentar antes de cada ejercicio. Parece obvio, pero algo tan simple como unos ejercicios de calentamiento te evitarán posibles lesiones de músculo y articulaciones, entre otros.

Durante el ejercicio

Ya te has puesto en movimiento ¡pero el cuidado a tu cuerpo sigue de manera consciente!

Escucha a tu cuerpo. Hay que saber diferenciar entre un esfuerzo asumible y la sensación de necesitar parar. Nadie mejor que tu cuerpo para saber qué necesita en cada momento.

Aliméntalo e hidrátalo cuando lo necesites. Tener hambre o sed son sensaciones que te pueden hacer ingerir en momentos en que no deberías, si lo que quieres es seguir con el ejercicio. Lo mejor es no abusar y tomar estrictamente lo necesario.

Concéntrate en cada ejercicio y en cada movimiento. No se trata de hacer por hacer o de tener solo miras en el aspecto estético final. Disfruta de los ejercicios, pon conciencia en cada uno de ellos y vívelos con los 5 sentidos.

Después del ejercicio

Felicidades si ya has llegado a esta parte, cuando pierdes la rutina, ¡las primeras veces son todo un logro!

Estira después de hacer ejercicio. Es importante darle un tiempo a tu cuerpo para recuperarse, ayúdale a relajar los músculos y eliminar la tensión que ha supuesto ese esfuerzo físico.

Recupera energías alimentándote, hidratando y reponiendo de manera adecuada todo aquello que tu cuerpo ha perdido a través del sudor, por ejemplo.

Complementa tu alimentación con vitaminas y nutrientes que necesite tu cuerpo. Consulta con un profesional cuáles son las aconsejables en tu caso concreto.

Recuerda que activarte después de un parón, aunque de pereza y cueste un poco al principio, te dará una satisfacción que te animará para seguir con tu propósito, no desfallezcas, ¡tu cuerpo y tu salud te lo agradecerán!

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